Miguel Ángel Zubiarraín es el
periodista que nos acerca la información tenística en la Cadena Ser. Pese a no
tener estudios universitarios de periodismo, goza de una dilatada carrera de 32
años como periodista, y como él mismo asegura: “ha tocado todos los
palos”. Además de la actual emisora
hemos podido escucharle en Canal + o en Cuatro, incluso le hemos podido leer en
Marca o El Diario Vasco. Conoce a la perfección, no solo el mundo del tenis,
sino el del deporte en general, ya que jugó durante 12 años en el Balonmano
Atlético de Madrid. Con el tono sereno y la simpatía que le caracteriza nos ha
atendido.
-Hola muy buenos días Miguel Ángel, es usted un periodista sin estudios
de Periodismo, ¿verdad?
-Sí, no tengo estudios de
Periodismo. Estudié arquitectura, pero como yo jugaba al balonmano era muy
difícil compatibilizarlo, así que a media carrera lo dejé, me dediqué al
deporte y luego al Periodismo.
-Entonces es la prueba de que la experiencia es el mejor aval.
-Por una parte sí, pero
lógicamente yo creo que todos los estudios son buenos. Todo lo que dé cultura
es importante. Luego, para el que quiera ser periodista, creo que es mejor que
estudie otra carrera como Derecho, y luego haga un máster en Periodismo, pero
sobre todo, lo más importante del Periodismo es estudiar una asignatura que se
llama Ética.
-¿Considera que los nuevos periodistas desconocen este término?
-No, hay de todo. Hay gente que
lo hace muy bien y gente que pasa por encima de lo que tenga que pasar y le da
lo mismo.
-¿Cómo fueron sus inicios?
-Mis inicios fueron un tanto
sorprendentes. Yo estuve jugando al balonmano durante 12 años en división de
honor. Cuando me retiré, vivía en la Moraleja y tenía frente a mi casa un club
de tenis. Dos años después de retirarme del balonmano, unos amigos me metieron
el gusanillo del tenis. Acabé jugando al tenis, y allí conocí a dos personas,
Joaquín Molpecenes (presidente de la Federación Madrileña de Tenis) y Basilio Torrado
(Director, en ese momento, de Hora25 de la Ser) y me propusieron comenzar una
revista de tenis, yo les haría las fotos. Esa aventura no duró mucho, pero a mí
me sirvió para cubrir mi primer Wimbledon y los primeros Masters. A partir de
ahí se fueron dando las situaciones. Marca me pidió escribir, luego Cadena Ser,
el diario As, Canal +, Cuatro...
-¿Cómo ha cambiado este mundo del Periodismo desde sus inicios?
-A peor (entre risas), por lo
menos en el tenis. Estamos mucho más desamparados, dejados de la mano de Dios.
En tenis, curiosamente hay mucho dinero, pero todo es para los tenistas y no
hay dinero para los medios. Ahora mismo, el único periodista español en
Montecarlo era yo. Ahora iré a Barcelona y lógicamente habrá periodistas
catalanes, pero no habrá periodistas de Madrid. Después iré a Roma y estaré solo
otra vez. A los Grand Slams sí que asisten, pero no a los Masters 1000, allí
estoy solo. ¿El por qué? Porque los periódicos tienen unos espacios, y se los
dan a quien paga. De alguna forma, si la Fórmula 1 pone publicidad pues le
dedican un espacio. En el tenis español tenemos campeones desde hace años y por
eso tenemos algunos espacios, pero no hay dinero para enviar a gente a cubrir
los torneos.
-¿Entonces se basan en noticias de agencia?
-Sí, noticias y fotos de agencia.
Y ahora Internet, que es una forma muy fácil de acceder a todo. Pero a mí no me
gusta, yo conozco a mis compañeros de profesión y sé que están deseando ir a
los torneos pero no les mandan. Yo, como tengo un status diferente y voy por
libre, de alguna forma, porque llevo 25 años en Cadena Ser, tengo libertad para
cubrirlos.
-Hábleme del cambio en el Periodismo con respecto a la tecnología:
Redes sociales, blogs...
-Bueno, a mí me pilla mayor estas
cosas. Mi hijo de 4 años coge el iPad y lo maneja como si fuera un juguete. Y
yo ni lo he tocado porque no sé qué hacer con él. Estoy en Facebook pero no lo
utilizo y Twitter es más rápido, te da noticias continuamente, por eso lo
utilizo más.
-Pero colabora en algunos blogs como Sabor español.
-Bueno, me han pedido que
colabore, pero yo tengo mucho trabajo, no paro de hacer cosas. Realmente no
tengo tiempo.
-¿Qué opinión tiene de las nuevas generaciones de periodistas?
-Yo llevo 32 años en esto, y
lógicamente he visto pasar a mucha gente, jugadores y periodistas. Yo creo que
la gente está preparada, la gente se lo toma en serio, a veces son los medios
los que no son serios. Pero igual que he dicho antes, creo que habría que
mandar a la gente a los torneos y contar las cosas que realmente ves, no dar tu
opinión de lo que ha visto otro. Yo, por ejemplo, cuando voy veo a las personas
que van con los jugadores, conoces a los tenistas y tienes relación con ellos.
Yo tengo muy buena relación con los jugadores, pero no me gusta ser amigo
íntimo de ellos. Esto es una parte de la ética que te he comentado, hay
periodistas demasiado amigos de los jugadores, lo cual coarta tu libertad de
crítica.
-Centrémonos en el tenis, ¿por qué este deporte?
-Por casualidad. Yo soy un
deportista de toda la vida. Cuando era niño ya jugaba al tenis, jugaba al
fútbol, a pelota vasca, hacía atletismo, baloncesto, balonmano... toqué todos
los palos. Jugaba bien. En edad de juvenil jugaba al fútbol en el mejor equipo
de Guipúzcoa y segundo mejor equipo de España. Pero al pasar de juvenil, el
balonmano me atraía un poquito más porque para mí es más activo. Jugué 12 años
en División de Honor. Cuando me retiré, mis amigos me convencieron para jugar
al tenis y de ahí salió la relación con estas dos personas que me hizo de alguna
forma meterme en el periodismo y en el tenis. Empecé haciendo fotos y he
acabado haciendo de todo. Ahora soy el más conocido del circuito internacional
porque llevo 123 Grand Slams cubiertos, que se dice pronto.
-¿Y por qué no dedicarse al balonmano como periodista?
-Porque en principio no tenía
intención de dedicarme al periodismo. Cuando dejé de jugar al balonmano, paré
por completo, estaba machacado por los golpes: rodillas, caderas, codos...
Estuve 2 años sin hacer nada. Pero yo tenía un negocio familiar de materiales
de construcción y de repente me metieron en un mundo que me gustaba más y ahí
apareció el cambio.
-¿Cómo definiría el seguimiento que hay en España del tenis?
-Es complicado. Yo creo que el
tenis, si preguntamos en la calle, sería elegido como el segundo deporte
favorito después del fútbol. Pero el tenis no se cubre lo bien que debería
cubrirse. Tenemos a Nadal, hemos tenido a Arantxa, Conchita, Bruguera,
Corretja, Moyá... y esto nos ha dado un poco de vida. Pero antes de éstos
apenas teníamos tenistas en el circuito. El seguimiento podría ser mejor si los
medios lo cubrieran mejor. Aunque es cierto que las televisiones lo tienen
complicado, porque sabes cuándo empieza el partido, pero no cuándo acaba.
Calculas 2 horas y a lo mejor dura 5, como la última final de Australia.
Hay seguimiento porque tenemos
campeones. Nadal es una persona tan popular como puedan ser Ronaldo, antes Raúl
o como puede ser Messi.
-¿Qué momento de satisfacción profesional recuerda?
-Muchos, en 32 años han pasado
muchas cosas (se ríe). He visto ganar a muchos de los nuestros y tantos
partidos buenos... eso es lo que te da satisfacción. Yo con mi trabajo siempre
estoy satisfecho, lo hago lo mejor que puedo y no necesito que me den ningún
premio, no me gustan, me parecen peloteo. La satisfacción es que la gente me
atienda bien, que sepa lo que estoy haciendo. Para mí ese reconocimiento es un
triunfo.
-¿Qué dificultades se presentan para un periodista de tenis? ¿Existen
envidias entre compañeros?
-Siempre hay alguno que no
entiende algunas situaciones de la vida y se cree que dando puñaladas por la
espalda se consigue algo y no es así. En esta vida lo que hay que hacer es
trabajar honestamente y ocuparte de tu trabajo. Hay competencia, y lógicamente,
genera que algunos te quieran pasar por encima. Yo normalmente me llevo muy
bien con todo el mundo y trato de ayudar, pero no dejo nunca que me pasen por
encima. Te pongo un caso, con el periodista más conocido, que es José María
García, el día que Arantxa Sánchez Vicario llegó al número 1 del mundo, yo
estaba en Barcelona para grabar El Larguero en directo con ella y José Mª
García quiso hacerlo por delante de mí e incluso Arantxa se negó, porque ya
había quedado conmigo.
-Se tiene una imagen de los tenistas como unos de los deportistas más
cercanos, ¿es así realmente?
-Depende, algunos sí y otros no.
Los tenistas, como los futbolistas, saben distinguir muy bien quien hace el
trabajo con profesionalidad y quien se arrima cuando conviene. A mí, Rafa Nadal
no me niega nunca una entrevista después de cada victoria, entrevistas por otra
parte cortas, con cuatro preguntas para la radio. Algún día me ha dicho
"hoy no puedo" y yo ya sé que
ese día no puede, no insisto, porque me ha dado tantas... Ahora en Montecarlo,
ha ganado 5 partidos y me ha dado 5 entrevistas. El otro día en Mónaco pasó una
cosa curiosa, me dijo "hoy no, que hay fútbol", que para él el Real
Madrid es sagrado. Y cuando se levantaba de la rueda de prensa me hizo una
señal para que me acercara. Se acercó Benito Pérez Barbadillo, su jefe de
prensa, para impedirlo porque tenían prisa y Rafa le contestó que había sido
por iniciativa suya. De todas formas conmigo son todos cercanos.
-Vemos en Federer o Nadal, los grandes números 1, que tienen una
personalidad distinta a otros deportistas algo más arrogantes y presumidos,
¿qué opina?
-Cuando vas a una rueda de prensa
de Cristiano Ronaldo, por ejemplo, hay 100 periodistas. Luego todo el mundo
quiere hablar con él y eso es imposible, son demasiados. Federer, por ejemplo,
que también es un tipo especial en ruedas de prensa, habla en inglés porque es lo
habitual, luego habla en francés, italiano, alemán... Si tiene que estar una
hora, él la está, sin problema, pero son 4 periodistas. A lo mejor si hay una
radio pues le da unas declaraciones para poder emitirlas en radio, como Rafa me
las da a mí, o Ferrer o Granollers. Pero es que si estoy yo solo es muy
sencillo, pero si aparecen cien periodistas... Yo por eso digo que la Copa
Davis no me gusta. De repente todos somos patriotas en el país menos patriota
del mundo, y aparece gente que nunca ha hecho nada pero tienen que estar allí y
dar la vara. Tampoco me gustan las exhibiciones ni los torneos de veteranos,
porque a esos que ahora juegan tan mal yo les vi jugar tan bien, no me motivan
nada. Entiendo que las exhibiciones son para recaudar un dinero, como la que
tendremos con Nadal y Djokovic en el Bernabéu, si recaudan un millón de euros
para la Fundación me parece fantástico, pero como espectáculo tenístico no me
dice nada.
-Desde el punto de vista exclusivamente periodístico, ¿cuál es su
tenista favorito?
-Evidentemente, lo de Nadal es un
caso muy especial, con 16 años estaba ganando ya Masters 1000. Yo he estado en
casi todos y siempre me ha atendido. Para mí es muy especial la atención que
tiene conmigo. Pero la he tenido más o menos igual en espacios más breves con
Juan Carlos Ferrero, con Moyá, con Arantxa he tenido una relación fantástica
siempre, Conchita Martínez era un poquito más difícil, pero por su carácter, no
le gustaban las entrevistas, pero lo entendía y hacía el esfuerzo de atenderme.
Luego tengo un cariño muy especial por una tenista argentina que se llama
Gabriela Sabatini. Yo tengo muchos amigos periodistas argentinos con los que
convivo mucho y ella a mí cuando me ve me para, me da dos besos, si necesita
fotos me llama...El otro día en Miami por la noche, ya nos íbamos y me llamó,
charlamos durante 15 minutos como si fuéramos amigos de toda la vida y eso que
esa relación de amistad, ya te digo, que nunca me ha gustado, pero ahora que
está retirada ya es diferente.
-¿Nos está mal acostumbrando Nadal? ¿Tendremos una crisis post-Nadal?
-Todo es posible, creo que no hay
un futuro muy claro después de Nadal, así como cuando empezamos con los
hermanos Vicario, no eran los mejores del mundo pero sí que daban un poco de
juego, luego apareció Arantxa, que llegó comiéndose el mundo con 16 años (con
14 años fue campeona de España absoluta), luego Conchita, luego apareció
Bruguera, Moyá, Ferrero, Berasategui, tuvimos números 1 más efímeros (Moyá y
Ferrero). Es decir, desde 1989 hasta aquí hemos estado en la cima siempre.
A Nadal puede que le queden 3 o 4
años. Pero está claro que en España se trabaja bien, hay muchos clubes de tenis
en España, muy buen tiempo, muchos torneos pequeños, Tours y Challengers, y la
gente crece sin tener que ir fuera de su casa, viajar y gastar mucho dinero.
Entonces tenemos más posibilidades de encontrar el relevo. Pero que nos está
mal acostumbrando seguro, porque va a ser muy, muy difícil que un tenista, ya
no español, del mundo, gane lo que ha
ganado Rafa Nadal, que tiene 25 años. Börg ya ha dicho que es el mejor tenista
sobre tierra batida de la historia. Rafa contestó textualmente: "Yo no soy
tan arrogante como para afirmar eso. Si cuando me retire, los expertos dicen
que he sido el mejor de la historia, a lo mejor ahí lo tengo que aceptar".
Para mí no hay duda de que es el mejor tenista de la historia, pero entiendo su
postura. Él siempre dice que Federer es el más grande de la historia. Pero lo
que sí te digo de Nadal es que es un tipo fantástico, un gran tenista y no le
puedo poner ninguna pega.
-¿Qué opina de que haya un calendario tan abultado?
-Este año ya se ha acortado un
poco, la Copa Davis, por ejemplo, acaba en noviembre, y el mes de diciembre
queda libre. Lo que pasa es que luego viene la segunda parte, de repente aparecen
las exhibiciones. En estas exhibiciones siempre juegan los mismos. Cuando
aparecen Dubái, Doha, Pekín, que ofrecen un millón de dólares por jugar una
exhibición de un día, en la que tienes que atender a unos sponsors que sí que
te ocupan 4 días , es muy difícil decir que no. Lo que hay que valorar, que yo
siempre lo digo, y se lo digo a Rafa, es que tu descanso, tu recuperación y tu
pretemporada, en estos momentos, valen más que 3 millones de dólares. Esa cifra
para ti y para mí es mucho dinero, para Rafa Nadal no. El problema es que
detrás tiene una empresa, que es la que firma los contratos y que se lleva un
porcentaje, y no quiere perdérselo.
Para mí, es verdad que del calendario se
podrían suprimir algunos Masters 1000, a mí me parece que a los dos Masters
1000 de verano, Cincinnati y Toronto (o Montreal), la gente va por ir, Indian
Wells es un torneo que está en muy mal lugar, que se junta con Miami y tienes que
estar un mes fuera de casa, y
Paris-Bercy se ha quedado en una época que solamente le interesa a uno o
dos tenistas que necesitan unos pocos puntos para ir a jugar el Masters de Shanghái
o Londres (donde ese juegue ese año). Esos torneos se podrían sacar del
calendario. Sería acortar el trabajo de esos jugadores de élite.
-Con respecto a su revista, Grand Slam, según es la situación de los
medios de comunicación podemos decir que es un éxito que se siga publicando.
-Sí, por supuesto. Yo llevo más
de 20 años con ella, esto es una hazaña. Cuesta muchísimo, y en estos momentos
más. Sacar una página de publicidad a alguien es casi milagroso. Yo juego con
la ventaja de que llevo 32 años haciendo tenis y hay muchas marcas que me
conocen personalmente, casi amigos, que me ayuden y me creen. Yo no hago un
panfleto en un despacho comprando fotos de agencia. Yo voy, asisto a torneos,
me gasto dinero... hago una cosa que es de verdad. Pero de verdad que esta
crisis está siendo muy dura.
-Para acabar, ¿qué pediría para los que van a empezar en la profesión?
-Que tengan mucha ética. Que
trabajen honradamente y que no traten de inventar noticias porque no conduce a
ningún sitio. Al final todo el mundo sabe quién eres. Tu verdad es tu verdad,
aunque también te puedes equivocar, nadie es perfecto. Con el tiempo se
aprende.
-Pues le agradezco mucho su tiempo y ha sido un placer poder
escucharle.
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