¡Lo han vuelto a hacer, y van 6! La Selección
española de Fútbol Sala se ha vuelto a proclamar campeona del Europeo disputado
en Croacia. Este título tiene un especial sabor dulce ya que se ha conseguido
con resultados ajustados y victorias "in extremis". En semifinales
vencimos a Italia por 1-0, un resultado muy corto en vista a lo exhibido en la
cancha. Pero el apoteosis llegó en la final ante Rusia, ya que se adelantaron
en el marcador a falta de 7 minutos. Es ahí donde vimos por primera vez en el
torneo a una España “a la desesperada”, recurriendo a la táctica del
portero-jugador y empatando el partido a falta de tan solo 20 segundos para el
final por medio de un trallazo de Sergio Lozano, forzando así una prórroga que
se hizo muy dura para nuestros rivales y que nos proclamaría una vez más REYES
DE EUROPA EN EL DEPORTE MÁS PRACTICADO EN ESPAÑA. El resultado final sería de
3-1, con un nuevo tanto de Sergio Lozano y el último sobre la bocina de Borja.
Los rusos lo intentaron pero se toparon una y otra vez con un inconmensurable
Luis “Pulpo” Amado.
Este
triunfo tiene un doble mérito, ya que España ha cumplido con éxito un relevo
generacional que ha sustituido a los Daniel, Javi Rodríguez, Julio,
Marcelo…
El
conjunto español ha sabido combinar a la perfección la veteranía con la
juventud. Una selección más que de garantías la que ha dirigido José Venancio,
cuyos números como seleccionador son inmaculados: en 81 partidos no ha
cosechado ninguna derrota y sólo ha cedido 7 empates. Luis Amado, Kike Boned y
Jordi Torras (pichichi del Europeo) componían la vieja guardia, jugadores
veteranísimos, campeones de absolutamente todo, que han sabido transmitir a los
debutantes el espíritu campeón de la Selección. La base la han completado
jugadores como Ortiz, Alemao, Borja, Cristian, Juanjo o Álvaro. Pero sobre todo
hay que destacar el papel de los debutantes Miguelín, Sergio Lozano, Aicardo,
Lin, y Rafa Usín. Dos de ellos, Miguelín y Aicardo, entraron a ñultima hora en
la convocatoria por las lesiones de Pola y Fernandao, pero ambos han resultado
imprescindibles para la consecución del trofeo.
Felicidades a los campeones por los títulos y por lo que nos hacen
disfrutar, no les quitemos ningún mérito por todo lo que han logrado y no
despreciemos a un deporte en el que llevamos siendo una potencia más de una
década. NO DEBE CAER EN EL OLVIDO.